Para Vicky,
Vicky, estuve pensando mucho en cómo decirte esto. Una vez me dijiste que las palabras habladas se las lleva el viento, por eso decidí dejarlas escritas acá, donde el tiempo no pueda borrarlas. Desde que te vi, lo pensé, lo dudé y le di mil vueltas. Vueltas que pararon cuando te conocí.
En una charla que tuvimos alguna vez, me dijiste que te gustaban las cartas. Coincidimos en eso, yo te dije que me parecían un detalle bonito, algo romántico. Y poco después casi sin querer queriendo, antes de que los dos supiésemos lo que todos menos nosotros sabían. Te dije en chiste que capaz no era tan chiste, que te iba a hacer una carta. Y vos con esa característica forma de ser me dijiste 'Si me querés llevar una carta joya igual'.
Tardó, pero llegó. Un poco distinta a lo convencional capaz. No es un papel con mi perfume, escrita a mano y con un sobre rojo lleno de corazones que se me hubiese arrugado en la mochila conociéndome.
Cada momento que pasamos juntos se convierte en un recuerdo que guardo con muchísimo cariño. Me encanta la forma en la que sonreís, cómo iluminás cualquier lugar al que llegás y la paz que me da simplemente estar con vos.
Con vos siento que puedo ser yo mismo, sin miedos ni barreras. Compartimos mates, cartas, risas, charlas interminables y silencios que dicen más que mil palabras.
Todavía me acuerdo de ese almuerzo post prácticas, donde casi te perdés en el colectivo, fuimos a Güemes y no había absolutamente nada, esa es nuestra suerte. Comimos, caminamos, tomamos helado y dimos miles de vueltas solo para que el camino sea un poco más largo y que la charla no se termine.
O esa salida al cine. Los pururús que se me caían al piso, los sustos que solo yo me pegaba y que sabía que iban a ser motivo de descanso de tu parte. Los juegos después de eso, que no gané ni uno, dándote más motivos de burla. De ahí a Plaza España, al Buen Pastor y de acá para allá, con charlas que iban desde tu familia, la mía, la licenciatura, hasta pasadas en tu entrenamiento.
Esos son los pequeños momentos que me hicieron dar cuenta de lo que me estaba pasando con vos.
Personalmente no me gusta hablar de 'el futuro' o de algún 'para siempre' porque pienso que son cosas que no podemos controlar aunque queramos. Prefiero el presente. Prefiero la idea de elegirnos todos los días, de construir esto paso a paso, con paciencia y con ganas. No sé qué va a pasar en un año, en cinco o en diez, pero...
De lo que sí estoy seguro es de que quiero que sigamos sumando aventuras, coleccionando estos momentos en fotos y en mi corazón. Sos mi lugar seguro y mi persona favorita en todo el mundo.
Llegar hasta aquí no es el final de esta carta, es solo el comienzo de todo lo que quiero decirte mirándote a los ojos. Hay algo muy importante que quiero preguntarte...
Santi